¡Bienvenido, Krait!
Hace un par de meses recibimos a dos amigos que con una amplia sonrisa mostraban la felicidad plena al haber cumplido su sueño: dar la vuelta al mundo en su velero.
Carlos e Ivana no eran personajes destacados en la náutica, ni su velero, el Krait, una embarcación diseñada ex profeso para tal propósito. Pero, aún sin contar con gran experiencia, su ilusión, algo que en realidad mueve montañas, alcanzaba los niveles más altos imaginables.
“¿Por qué arriesgarse de esa manera?” seguramente les habrán preguntado en más de una ocasión. “¿Por qué intentar dar la vuelta al mundo?” Posiblemente la respuesta que darían sería muy similar a la que en su día brindó a su audiencia el gran montañero Leigh Mallory: “Porque tanto nuestro planeta como el agua que circunda sus continentes están ahí.”
Concluyeron su proyecto. Arribaron al puerto de Alicante, donde un grupo reducido de amigos les ofrecimos una cálida bienvenida. No hubo mucho más, algo de música, unas cuantas cervezas, algo de fiesta nocturna, alguna escueta reseña en algún diario local y poco a poco todo queda olvidado. No hay que buscar la recompensa al término del viaje. Si releemos de nuevo los versos del griego Cavafis descubriremos que los verdaderos trofeos los han ido recibiendo a lo largo de este: “desead que vuestro viaje sea largo, lleno de aventuras y experiencias… disfrutad de los nuevos puertos, de los idílicos lugares, aprended de los sabios que os encontréis en vuestro camino… tened siempre en vuestra mente el final del viaje pero no os apresuréis en llegar, y cuando lo hagáis, enriquecidos en amigos, vivencias, en recuerdos, entenderéis que vuestro mayor triunfo habrá sido el conoceros a vosotros mismos.”
Bienvenidos, Carlos e Ivana, ahora, a pesar de no aparentarlo, ya formáis parte de las personas con una esencia muy especial.
Cocúa Ripoll
OCT

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