
No hacía ni dos semanas del regreso de Bratislava, capital de Eslovaquia, donde había pasado junto a Vicky y los Cibeles (julio y Maribel) las fiestas de Navidad y Fin de Año. Aún me castañeaban los dientes por las constantes ventiscas y los –17ºC sufridos durante aquella visita a la Europa Oriental cuando recibí un mensaje de Alberto “Kelone”, diciendo: “Bueno, ya he aterrizado en el Caribe y tomado posesión del barco…”
Aquello me puso sobre aviso, inmediatamente contacté con Fletcher y Jorge, y supe que ellos también habían recibido la misma noticia, ¿había alguna comunicación subliminal entre aquellas líneas recibidas? No hubo que esperar mucho, en el siguiente mensaje Alberto sugería: “Si os apetece navegar un poco por el trópico…” Cinco días después Jorge, Fletcher y yo tomábamos un avión de Air France cuyo destino era la isla caribeña de Martinica. Entre el equipaje facturado se encontraban nuestros equipos de buceo junto con dos modernos fusiles de pesca submarina, listos para hacer blanco en la pieza más codiciada; nuestro Último Mero.
Os paso el artículo de Jorge, que describe de manera inmejorable lo vivido durante aquella pequeña excursión.
JUN


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